Mié. Oct 27th, 2021

La noche del miércoles de la presente semana (15/6/2021), el pueblo dominicano tuvo que rumiar su enfado, disgusto o frustración. En la edición número treinta y seis (36) de los Premios Soberano, todos esperábamos que el máximo galardón o Gran Soberano le fuera otorgado a la insigne locutora y actriz María Cristina Camilo (Maíta); pero los «distinguidos» miembros de la Asociación de Cronistas de Arte (ACROARTE) prefirieron concederle la prestigiosa distinción al joven cantautor estadounidense Anthony (Romeo) Santos (1981), por considerar, al parecer, que los méritos de este superaban grandemente a los de la veterana, muy querida y centenaria comunicadora.

Todo reconocimiento implica necesariamente un proceso previo de evaluación. Y toda evaluación, para que se considere auténtica, posea rigor científico y genere los resultados que de ella se esperan, tiene que caracterizarse, entre otros, por un rasgo que nunca puede faltar: la objetividad.

¿En qué consiste la objetividad? ¿Cuándo se procede de manera objetiva?

Se procede así, cuando se actúa en estricto apego al objeto, esto es, a la realidad. En otras palabras, cuando la realidad la aceptamos y presentamos tal como es y no como nos parece o queremos que sea (subjetividad).

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