Mié. Oct 27th, 2021

Estaba agonizando, escribió en una carta con un matasellos del 2 de agosto, debido a un cáncer muy agresivo en boca y garganta con el que había batallado desde 2005. Adjuntó una copia de un artículo de una revista de exalumnos universitarios sobre su empleo de alto rango en los Archivos Nacionales y Administración de Documentos de Estados Unidos (NARA, por su sigla en inglés). Explicó que su misiva se debía a que los dos hombres compartían ancestros, un hecho del que se enteró por coincidencias de ADN y registros públicos.

Hacía poco, se había enterado de que el nombre de su padre biológico era Craig Nelson.

“Me pregunto si tú eres ese Craig”, escribió Anthony.

Sam Anthony, a la izquierda, con su padre biológico, Craig Nelson, en la casa de Anthony en Falls Church, Virginia, en agosto.
Credit…Debra Steidel Wall

El 9 de agosto, en Green Valley, Arizona, la carta de Anthony llegó a su destino hasta las manos de un trabajador jubilado de una aerolínea de 78 años.

El primer pensamiento de Nelson, al sostener el sobre y ver el remitente, fue que no conocía a nadie que viviera en Falls Church, Virginia. Después, leyó el contenido.

Y comenzó a temblar.

Habían pasado décadas desde que Nelson había renunciado a la esperanza de encontrar al hijo biológico que tuvo cuando estaba por finalizar su servicio militar como médico del Ejército en Fort Bragg, en Carolina del Norte.

“Cincuenta y dos años es mucho tiempo para andar cargando un recuerdo”, dijo Nelson. “Especialmente cuando, para empezar, no tuviste ningún recuerdo”.

Todo lo que había sabido del bebé fue lo que la madre le dijo a Nelson durante una llamada telefónica breve de larga distancia en 1969: nació sano y ya lo había dado en adopción.

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